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5 errores comunes en el uso de tu tipografía

5 errores comunes en el uso de tu tipografía

por Sabri | May 24, 2017 | Branding, Recursos gratis

¿Sos de los que pelean con sus tipografías porque no están seguros de cómo aplicarlas correctamente?

Dejame decirte que la tipografía no es un elemento cualquiera en nuestra comunicación. Al contrario, es super importante porque trasmite mucho más de lo que crees, aunque no te des cuenta.

Cada estilo de tipografía es capaz de evocar distintas sensaciones y con esto, nos permite conectar a muchos niveles diferentes con nuestro público. Por eso, la elección tipográfica suele traer bastante confusión. Acá te muestro los errores más comunes que veo día a día.

1 – Ignorar la personalidad de la tipografía y del propio diseño

El error más común se da cuando elegimos una tipografía al azar sin ser conscientes de las sensaciones que trasmite. Esto podría ser un gran problema si la tipografía que elegimos no condice con nuestro mensaje a comunicar.  Por eso, debemos tener en cuenta que las tipografías no son solo textos, si no que también son elementos visuales.

Por ejemplo, si somos profesores de yoga, nunca podríamos utilizar una tipografía como la Rye que su estilo nos remite inmediatamente a una película de cowboys en el lejano Oeste.

Para esto, es importante conocer que sensaciones genera la fuente que vamos a utilizar. Investiguemos sobre sus características, para qué fue creada y ahí podremos evaluar mejor si nos será útil o no.

2 – No preocuparnos por la interlinea y la interletra

Interlinea es el espacio en blanco que se genera entre cada reglón de nuestro párrafo. Mientras que interletra es el espacio que hay entre cada caracter de una palabra.

Controlar estos dos aspectos puede hacer la diferencia entre un texto aburrido y sin formato, y uno que genere una sensación de lectura mucho más agradable.

Si queremos generar una sensación de relax y que el texto fluya con facilidad, siempre es recomendable modificar el estandar y aumentar la interlinea de nuestro texto. Lo mismo sucede con la interletra, podemos aumentarla o reducirla. Solo que en este caso, si nos excedemos y ampliamos demasiado la interletra podemos hacer que los caracteres estén tan separados entre sí que dificulte la lectura. Por eso, hay que manejarlo a conciencia y con cuidado.

Yo soy una oración con poca interletra y genero una sensación de apuro o de ahogo en el lector.
Yo soy una oración con mucha interletra y doy una sensación de relajación y aire.
Yo soy un párrafo con poca interlinea. Doy una sensación de peso y muchas veces parezco ser un texto más largo y denso de lo que realmente soy.
Yo soy un párrafo con mucha interlinea. Doy una sensación de alivio y no cuesta tanto leerme.
Si querés probar las posibilidades de las interletras, existe un juego muy entretenido que te ayuda a entrenar el ojo en estas cuestiones. Se trata de KernType 

3 – No generar contrastes

Otro problema que suelo ver muy seguido son los textos aburridos y densos. Si nosotros estamos tratando de llamar la atención de nuestro público objetivo que vive apurado todos los días de su vida, no nos podemos dar el lujo de tener textos aburridos.

Y uno de los errores que produce eso, es tener textos sin contraste. Es decir, que tanto el párrafo como el título tengan casi el mismo tamaño o no utilizar las negritas y cursivas a nuestro favor.

Aplicar variables en el texto nos ayuda a que la lectura sea más agradable.

No solo eso, si no que tenemos que tener en cuenta que no muchos leen nuestros textos completos -sin ofender-. Muy pocos de seguidores se sientan a leer la nota completa. La mayoría de la gente, lo que hace es escanear el texto por arriba y buscar palabras claves para saber más o menos de qué va. Si en ese escaneo, encontró cosas interesantes, entonces ahí sí se tomará el tiempo para leer la nota en su totalidad.

Entonces, teniendo en cuenta esto, debemos explotar el recurso de las variables para llamar la atención durante el escaneo. La mejor manera, es resaltando con color o con las negritas, frases o palabras claves que queremos que nuestro publico reconozca fácilmente.

4 – Aplicar la misma tipografía en párrafos que en textos.

Relacionado con el punto anterior, acá va un tip para hacer más atractivos tus textos:

La clave está en cambiar de familia tipográfica entre los títulos y los párrafos. Es decir, si mi párrafo utiliza una tipografía sans serif (que no tiene serifas, las patitas en las terminaciones de cada letra), mi título debería ser con serif (que sí tiene las terminaciones en cada letra).

 La diferencia de tipografía obliga al lector a darse cuenta que se está generando un cambio, abre un nuevo subtitulo y con eso, un nuevo tema. Lo fuerza a prestar atención otra vez.

De esta manera, logramos mantener pendiente a nuestro lector de manera más sencilla, solo con un cambio tipográfico que genere contraste.

5 – Controlar los tamaños

También podemos llegar a tener problemas con los tamaños, de manera tal que se haga molesto para la vista si es muy grande o ilegible si es muy pequeño.

Cada tipografía tiene su propia caja de “x”. Esto se refiere a la altura vertical que tiene esa fuente en particular. Algunas tipos son más altas que otras y de eso dependerá la cantidad de puntos que le vayamos a poner en nuestros diseños. Lo importante es mantener un buen tamaño en los cuerpos de los párrafos, para que no sea incómodo leerlo de corrido.

Para esto, debemos tener en cuenta que según el formato donde lo vayamos a aplicar, el tamaño debe variar. Por ejemplo, un texto con tamaño de 10pt, se lee perfectamente para libros impresos o folletos. Mientras que si tuviéramos que hacer una gigantografía, es más que seguro que ese tamaño debe aumentar considerablemente.

¿Te suenan estos errores?

Estos fueron algunos de los errores más comunes que veo a diario en los diseños de los emprendedores. Probablemente te suenen. Si es así, te invito a ver un webinar que dí hace un par de semanas. Ahí vas a poder aprender a mejorar tu uso tipográfico para conectar mejor con tu cliente ideal.

¿Qué decís? ¿Te sumás? Para verlo dejame tu comentarios y te lo enviaré directo a tu correo electrónico preferido.

5 mitos desmentidos sobre el diseño de marca

5 mitos desmentidos sobre el diseño de marca

por Sabri | Abr 18, 2017 | Branding

Todas las carreras tienen su grupito de mitos dando vueltas por el inconsciente colectivo. El diseño gráfico no iba a ser menos. Por eso, hoy vamos a desmentir 5 mitos que rondan al diseño de marca. ¿Empezamos?

El buen diseño no es una cuestión de gustos.

Acá voy a entrar en una discusión muy polémica y me voy a parar del lado de que el diseño no es arte. Es comunicación. Un buen diseño no puede depender de los gustos personales del diseñador ni del cliente dueño de la marca.

Cuando se arma el proceso de diseño de cualquier pieza, ya sea logo, tarjetas, web o la identidad de marca completa… todas las decisiones cuentan. Si esperamos que nuestro diseño tenga éxito y le llegue efectivamente a nuestro cliente ideal, no podemos dejar nada al azar. Cada elección tipográfica, de color, de estructura, etc suelen generar sensaciones y enviar determinados mensajes. Por más que nos guste mucho la Comic Sans, nunca podríamos usarla para un estudio jurídico tradicional ya que la connotación que tiene esa tipografía, no iría de la mano con el mensaje que el estudio quisiera dar.

Muchas veces, ante un nuevo proyecto suelen llegar clientes que tienen una imagen en su cabeza donde quieren reflejar todos sus gustos preferidos en una sola pieza. Entonces llegan con elecciones de paletas cromáticas, imágenes descargadas de internet y tipografías fantasías que al no verlas muy seguido tienen la idea de que harán su diseño más original. Todo esto, sin saber que probablemente ninguna de esas elecciones sigue una linea o un concepto coherente para el desarrollo de su diseño. Por más que intentemos hacer que todas esas elecciones fluyan y trabajen juntas, sería algo forzado intentando encajar en un público para el que no fue pensado. Como resultado, es un diseño que no tendrá fuerza y no cumplirá su objetivo de comunicación.

Esto no quiere decir que no podamos ponerle un poco de nuestra personalidad siempre y cuando esté alineado con lo que nuestra marca quiere comunicar y apuntado a un público específico. Por eso, es que digo que el diseño no es una cuestión de gustos. Puede ser que te encante tener una paleta rosa para tu negocio, pero si no está alineado con tu público objetivo, de nada sirve. Entonces, antes de crear cualquier diseño, debemos ser conscientes de lo que queremos comunicar y a quién. A partir de ahí vamos a poder empezar a tomar las decisiones correctas en cuanto a herramientas y gustos.

El logo no es un accesorio

Otro caso que suele suceder, es el desconocimiento de la función de un logo. Mucha gente, considera que al logo como una pieza accesoria. La podes tener o no. Lo podés mandar a diseñar o lo podes bajar de Google, modificarlo un poco y es lo mismo. Lo importante es tener una imagen con el nombre de la empresa que sirva para imprimir en las tarjetas personales y ya está.

Esto es un error común por la gran confusión que hay alrededor del concepto de logo. Para empezar, debemos decir que es una pieza fundamental para el reconocimiento de la imagen de marca de un emprendimiento. Es la cara visible, lo primero que la persona va a reconocer y asociar a la experiencia que le transmita la marca. Entonces, no es una pieza que pueda hacerse en 5 minutos ni bajarse de Google. Como mencionaba en el punto anterior, cada decisión debe ser tomada a conciencia basandose en la elección del público objetivo y en el mensaje que la marca quiera transmitir. Cada elección tipográfica, de íconos, de color, etc que vayan a conformar ese logo, debe ser pensado estratégicamente para acompañar ese mensaje y representar correctamente a la marca.

El logo no es lo mismo que imagen de marca

Esta es otra confusión muy común. Cuando hablo de branding o de imagen de marca, enseguida se suele pensar en el logo. La realidad es que es mucho más que eso.

El logo es una imagen representativa de la marca, lo primero que el cliente va a asociar con los productos o servicios del emprendimiento. Es una única pieza que a lo sumo cuanta con algunas pocas variables. Un buen logo debe ser simple y comunicar un único mensaje de forma rápida y sencilla para que la gente lo asocie con el resto de la experiencia que presente nuestra marca. Un ejemplo de logotipo sería:

Mientras que imagen de marca es un conjunto de piezas y decisiones que trabajan a la par para generar presencia, ser reconocible y diferenciarse la competencia. Consta de varias piezas como tarjetas personales, web, redes sociales, folletos, etc. El logo es una pieza que se incluye dentro de la imagen de marca.

Lo importante para que una imagen de marca funcione es que trabaje en forma de sistema. Todas las piezas deben contar con algunas decisiones constantes y algunas variables. Las decisiones constantes hacen que podamos reconocer las diferentes piezas como parte de la misma marca aunque las veamos en distintos momentos y lugares. Las variables hacen que nuestra comunicación no se vuelva monótona y aburrida.

Un ejemplo de imagen de marca puede ser:

El diseño de marca no es opcional (ni se debería crear sobre la marcha)

Si queremos que nuestro negocio crezca y se mantenga en el tiempo, llega un momento en que contar con una imagen de marca es fundamental. Veamos los puntos más importantes de esto:

Sin una imagen de marca:

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El público no te recuerda (por lo tanto, no vuelve a comprarte).

Una imagen de marca fuerte te ayuda a que las personas puedan asociar una imagen visual al producto o servicio que están comprando. Cuando vuelven a ver alguna pieza relacionada con esa comunicación visual, el sentimiento que les vuelve a la mente es el que asociaron cuando probaron el primer producto. De esta manera, la imagen de marca ayuda a representar el pensamiento y la idea que tus clientes se hacen de tu negocio. Si no contamos con una imagen de marca, el público no tiene manera de anclar los sentimientos que le genere el producto con una representación visual que puedan reconocer.
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No podés destacar sobre la competencia

Si no tenés una imagen de marca con un diseño fuerte que represente a tu negocio, tu historia, tus valores y todo el esfuerzo que le metés… ¿Cómo esperás que tu público te recuerde entre tantas marcas que sí lo tienen y lo explotan hace rato? La imagen de marca te permite diferenciarte y resaltar frente a tu competencia.
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No podés aumentar tus precios

La imagen de marca, es una herramienta que te permite transmitir visualmente la calidad de tu producto o servicio. Si no contás con una imagen que represente este aspecto fundamental en cualquier negocio, es más difícil poder aumentar los precios frente a un público indeciso. Igual esto no sería lo peor, si no que sucediera el caso contrario, que por no tener una imagen de marca fuerte debas tener que bajar los precios para poder competir en el mercado.
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Debés trabajar el doble por llamar la atención de los clientes

Otro problema de no contar con un diseño hecho a medida es que perdemos la oportunidad de llamarles la atención más fácilmente. Entonces, no nos queda otra que tener que invertir mucho tiempo, esfuerzo y dinero en tácticas que son menos efectivas para que la gente nos vea. Una realidad es que un buen diseño atrae gente por sí solo. Si sabemos comunicarlo correctamente y dónde difundirlo, es una herramienta que nos ahorrará mucho esfuerzo a la hora de buscar nuevos clientes o contactar a clientes regulares.

Photoshop no es diseño

Por último quiero charlar de un pensamiento muy común también. Tener Photoshop en nuestra pc y conocer sus herramientas en profundidad, no es saber diseñar. Este es un error en el que caí yo también cuando era joven y te voy a contar por qué:

A fin de 2009 terminé el secundario y estaba decidida a estudiar diseño gráfico. Durante el verano, hasta que comenzaran las clases en la universidad, decidí buscar trabajo en un estudio de diseño. Fui a mi primer entrevista, con mi cv hecho en Word (probablemente en ese momento haya usado Comic Sans pensando que era una fuente “divertida”). Cuando me preguntaron por mis conocimientos en diseño automáticamente contesté: “Aunque todavía no empecé la carrera, ya sé usar Photoshop. Así que si bien me falta mucho por aprender, ya estoy en camino para arrancar acá”. La entrevistadora (que es diseñadora gráfica) me miró y me dijo: “No sabés nada de diseño. Volvé cuando hayas avanzado en la carrera”. En ese momento me sentí super ofendida. Cuando finalmente empecé a hacer las materias en la universidad, me di cuenta que tenía toda la razón. Conocer el programa, no tiene nada que ver con saber diseñar. Photoshop es una herramienta pero sin el resto del conocimiento, no hacemos nada.

Para poder hacer un buen diseño es necesario saber de teoría del color, de tipografías, de estructuras entre muchas cosas más. Por lo tanto, acá quiero desmentir este gran mito que circula mucho… usar Photoshop, no es diseño.

 

Bueno, estos son mis 5 mitos con los que me fui cruzando a lo largo de mi carrera. 

Desmentidos. 

¿Tenés algún mito más que consideres que pertenece a esta lista? ¡Te leo en los comentarios!

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